La Lipomería
sapos locos

¡Esté (sapo) loco!

La teoría del sapo loco es la idea de que, ante los desajustes del mundo (sean climáticos, democráticos o tecnológicos), no saldremos de ellos sin la audacia de unos pocos: los que han entendido que es necesario dar un paso al costado para abrir caminos al futuro.

El llamamiento a actuar a contracorriente lo hizo Thanh Nghiem, ingeniero francés y autor de Des abeilles et des hommes (Bayard, 2010), y Cédric Villani, matemático antes de convertirse en político, que se han hecho cargo de varias personalidades, científicos y actores comprometidos con un cambio en la sociedad.

Actuar a contracorriente

Todo comienza con una simple observación: los sapos viven en una zona y se reproducen en otras. Cada año, en la época de apareamiento, migran en la misma dirección, y muchos son atropellados por las carreteras que construimos a su paso. Algunos, sin embargo, toman una dirección diferente, o utilizan los túneles excavados para ellos bajo las carreteras (si los encuentran...). Al alejarse así de sus congéneres, abren, sin saberlo, caminos más favorables que, al finalcontribuir a salvar la especie.

Trasladado a la raza humana, esto nos da los genios de ayer y de hoy, exploradores, científicos o simples ciudadanos, que un día se atrevieron a salirse por la tangente, mostrando también iniciativa, creatividad y libertad. Al desviarse un poco del grupo, han inventado, a veces sin saberlo, otra cosa, y han cambiado un poco el mundo. 

El Manifiesto de los Sapos Locos (Massot, 2017) cuenta su historia, con muchos ejemplos, postulando que cualquiera, a cualquier edad y en cualquier entorno, puede convertirse en un sapo loco. Lo único que hay que hacer es seguir la guía... y respetar ciertos principios.

 

Construyendo lugares locos

El primer paso, para todo aquel que se precie de ser un sapo loco, es encontrar un lugar, un punto de anclaje, una charca o un refugio, un lugar de paso, de encuentro y de emulación; un lugar donde reunirse, compartir y colaborar en diversos proyectos, cuya finalidad se puede resumir así: ayudar al hombre de hoy a hacer realidad el hombre de mañana. 

Situado frente a la tierra, evolucionando a su propio ritmo, este lugar debe permitir a quienes lo visiten tomar conciencia de la ecología del mundo (para defenderla mejor), y fomentar la experiencia física de la desconexión, que es la única forma de reconectar con la naturaleza y con el propio ser.

 

Hacer la revolución... ¡con alegría!

Porque cambiar el mundo es demasiado complicado y cambiar solo no es suficiente, la escala que hay que adoptar dentro de cada lugar loco es la de la cohorte, el grupo de individuos con perfiles y trayectorias variadas.de individuos con diferentes perfiles y antecedentes. Al mezclar generaciones, disciplinas y culturas, fomentamos la concienciación y los cambios de comportamiento.

Unirse al círculo de los sapos locos es emprender una revolución interior que produce sus efectos en el exterior. Significa abrirse a los demás, a las diferencias, teniendo en cuenta que nuestra mayor riqueza es la diversidad. Significa aventurarse juntos, con alegría, para polinizar la conciencia y movilizar todo lo que nos rodea.

Así que a todos los inconformistas, los pioneros, los atrevidos, los transgresores; a los que se atreven, emprenden, se lanzan y abren nuevos caminos: si tú también te sientes un sapo loco, únete a nosotros y arriésgate... ¡a cambiar el mundo!